El Bien común político

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Resumen

El problema del bien común puede ser planteado de muchos modos y desde muchas perspectivas diversas. La primera y más evidente es aquella propiamente política: cómo alcanzarlo dentro de una sociedad determinada. Que este problema práctico sea anterior al problema teórico es indicativo de un hecho muy relevante: como sucede respecto de cualquier problema filosófico fundamental, no es posible una total ignorancia en este punto. Este hecho determina en parte el método de la investigación, pues no se trata tanto de una deducción a partir de ciertos principios primeros y universales como de una explicación de aquello que acontece en la experiencia común de cualquier todo social. Que el bien común de una sociedad es posible no requiere de demostración alguna; tampoco es necesario saber definirlo para buscarlo u ordenar una sociedad hacia él. Pero “un pequeño error en el principio es grande en las conclusiones”; y cuando esas conclusiones son prácticas y relativas a toda la sociedad política, los “pequeños errores “traen consigo preocupantes consecuencias. Los errores teóricos respecto del bien común social pueden revestir las formas más variadas, pero su estructura básica se reduce siempre a dos: un excesivo acento en la unidad del bien social, que lleva a negar la pluralidad -y la realidad– de las partes que lo componen (colectivismo), o un excesivo acento en la multiplicidad de la partes, negando la unidad –y la realidad– del todo social (individualismo). Si bien es relativamente sencillo identificar estas posiciones como errores o excesos doctrinales, es muy difícil evitarlos en la teoría política y aún más en la acción política particular. En esta línea, refiriéndose de un “solidarismo” que identificaba con lo que hoy llamamos “doctrina social de la Iglesia”, Oswald Nell-Breuning constataba que “para nuestro pensar abstracto, las visiones unilaterales del individualismo y el colectivismo son más fáciles de captar que la doble cara del solidarismo, dualidad que, no obstante, aparece palpablemente dondequiera en la realidad. Al lenguaje mismo le cuesta trabajo expresar acertadamente esta realidad de doble cara, sin exagerar la una o la otra”. La dificultad señalada por Nell-Breuning tiene raíces muy profundas. En el fondo, el problema del bien común no es otra cosa que el problema de lo uno y lo múltiple en el orden de la filosofía práctica, la cual, por lo tanto, bien puede ser considerada como una metafísica de lo operable. Explicar el bien común social implica haber mostrado cómo es posible que algo sea simultáneamente y sin contradicción uno y múltiple, es decir, realmente común. En efecto, en su sentido clásico, este bien se presenta como el n de una sociedad compuesta por una multitud de hombres que, sin embargo, no son simplemente partes, y cuyo bien parece ser simultáneamente superiore inferior al bien social. ¿Cómo es posible todo esto? Esta exposición tendrá dos objetivos fundamentales. En primer lugar, explicar la noción de bien común social, es decir, de qué modo pueden un bien ser simultáneamente uno y común a muchos y, en consecuencia, de qué modo pertenece a cada uno de ellos. En segundo lugar, describir el bien común específicamente político, explicando de qué modo se relaciona el bien del hombre individual, que es un ser personal cuyo n es trascendente, con un bien común social al cual, pese a su inmanencia y temporalidad, este hombre debe ordenarse.
Idioma originalEspañol (Chile)
Título de la publicación alojadaProblemas de derecho natural
EditoresAlejandro Miranda, Sebastián Contreras
Lugar de publicaciónSantiago
EditorialLegal Publishing
Páginas413-445
ISBN (versión impresa)9789563467406
EstadoPublicada - 2015

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